Mis restaurantes favoritos
Las Rejas
Ahora tiene una estrella Michelín, pero cuando yo lo conocí recién abierto a mediados de los años ochenta, era la trastienda de una cafetería de pueblo con un pequeño puñado de mesas. Un lugar delicioso por otra parte, donde uno podía degustar los platos típicos de la Mancha, como el Atascaburras, el Morteruelo, el Ajoarriero, el Pisto, la Sopa de ajo o el Lomo de orza. Algo insólito en el desierto gastronómico que era entonces la carretera Madrid-Albacete.
Durante muchos años, mi agencia tuvo siempre clientes en la región murciana, lo que me obligaba a realizar el trayecto Madrid-Murcia en coche, pasando por Albacete, en numerosas ocasiones. Como me gusta descubrir restaurantes de buena comida local en los sitios por donde paso, durante años llevé muy mal tener que recurrir al filete con patatas fritas y poco más que me ofrecían los restaurantes de carretera por esa zona. Hasta que un día me hice la reflexión de que en un pueblo rico como Las Pedroñeras, capital mundial del ajo, tenía que haber algún buen lugar para comer. Así que abandoné la carretera y me interné en el pueblo en busca de algún templo gastronómico manchego. No encontré nada interesante. Pero cuando entré en una cafetería llamada Las Rejas, resignado a tomar en la barra el consabido filete con patatas, me indicaron que tenían un restaurante al fondo. Y allí me encontré con el tesoro.
Desde entonces he visitado el restaurante en muchas ocasiones y he servido de Cicerone para que lo descubrieran cantidad de colegas, amigos y clientes. Entre ellos Pepe y Fala García-Carrión, los dueños de Don Simón que habían pasado mil veces por allí, ya que ellos vivían en Murcia y viajaban a Madrid constantemente, sin haber descubierto nunca aquella joya de Las Pedroñeras.
En los últimos años, el gran cocinero que es el propietario de Las Rejas Manuel de la Osa, ha agrandado bastante el local y ha sofisticado mucho tanto la decoración como los platos que prepara. A mí me gustaba más cuando todo era más sencillo, antes de que la modernidad le diera un toque a las viejas recetas manchegas de siempre, y antes de que la estrella Michelín elevara los precios. Pero creo que sigue siendo un lugar único en La Mancha del que siempre recomiendo acordarse.
Febrero 2010.
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